Liderazgo y partidas de rol - Rolero

Jun
19

Liderazgo y partidas de rol

soldadoConsiderando una vez más los juegos de rol como algo cooperativo, se me ocurre pensar que los grupos deberían compartir algo en común, ya sea su misión, sus objetivos personales o cualquier otro elemento que suscite la conexión entre personajes. Además de esto, es precisamente en ese entorno tan “social” en el que casi de forma natural suele surgir la figura del líder, como pasa en la vida misma, algo que me gustaría desentrañar en profundidad a lo largo de este artículo, en el que hablaré sobre liderazgo y partidas de rol.

Para empezar, definiré al líder en sus dos facetas dentro de los juegos de rol, que pueden ser la de jugador que dirige a sus compañeros al margen de la representación por una parte, y por otra el personaje que dentro de la historia lleva las riendas del grupo y lo mantiene orientado en una dirección. La figura del líder se alza, pues, como necesaria (o simplemente positiva) para lograr que las cosas fluyan más rápido en una dirección, aunque podríamos discutir también la posibilidad de que no haya una cabeza pensante detrás del grupo, sino que éste tomase las decisiones de una forma más o menos caótica o, incluso si se quiere, democrática.

Para mí uno de los grandes problemas que encuentro en las mesas de rol es encontrarte con un líder a los que se le aplica aquello de “no hay peor cosa que quien no sabiendo dirigir, no se deja gobernar”; no es fácil estar jugando con un compañero que constantemente quiere imponer su criterio sin que ello se pueda atribuir a los méritos de su personaje, sino que responde más bien a un deseo personal del propio jugador. Es interesante a veces reflexionar sobre cómo nuestros propios deseos y frustraciones se ponen de manifiesto cuando estamos jugando a juegos de rol, aunque como no es el objetivo de esta entrada, me veo obligado a no entrar hoy ahí. Lo que digo es complejo, porque pretendo hablar del clásico jugador que quiere que las cosas se hagan a su manera porque sí, y que “fuerza” un poco la situación para salirse con la suya, incluso cuando es obvio que la mayoría de jugadores no ven a esta persona como un líder válido. Cuando se trata de esta situación, creo que es importante que el director de juego hable con el jugador y discutan esa posición de liderazgo “por la fuerza”, para intentar que ese modelo no se imponga en la mesa, ya que por experiencia creo que no conduce a grupos con buenos resultados, sino más bien al revés. Al igual que una empresa con un jefe inepto tiende a fracasar, lo mismo sucede con los grupos de rol. También podemos aceptar que no haya líder, porque aunque el poder siempre se reparte (en mayor o menor medida), los grupos pueden funcionar como una suerte de cooperativa, pero ese no es el tema de hoy.

Yendo un poco más allá, hablemos ahora de lo que me parece más interesante: el personaje que se convierte en líder. Normalmente cuando un personaje se convierte en el líder del grupo, obedece a alguna de las siguientes razones:

  1. Por moción popular: basándose en la experiencia del personaje, su capacidad o personalidad, y de forma clara y directa, los demás personajes indican a éste que lo proclaman líder del grupo, para que tome las decisiones importantes que no puedan ser discutidas entre todos (por ejemplo, el momento de la retirada de un combate, o qué decir en un encuentro inesperado). Un líder que llega a esa posición con el apoyo de todos suele ser más democrático y, como ilustra la psicología (si mal no recuerdo), los líderes verdaderamente democráticos suelen no sólo tener mejores resultados, sino que además ayudan a que los demás se sientan piezas útiles y valiosas del equipo, lo que redunda en más diversión y satisfacción para todos.
  2. Por voluntad divina: el director de juego, valorando factores como que el grupo tiene a un personaje que debe dirigir al grupo durante la sesión o que simplemente le apetece, designa a un personaje como capitán. En mi experiencia, si esa designación obedece a un criterio razonable (por ejemplo, el líder es un explorador porque vamos a pasarnos toda la partida descubriendo nuevos lugares del mundo y es imprescindible su pericia para sobrevivir) suele tener buena acogida entre los personajes, que finalmente incluso pueden llegar a aceptarlo por moción popular. Al igual que sucedía con los reyes absolutistas, es posible que el personaje demuestre una profunda incompetencia en su cargo (que le viene dado por voluntad divina o, mejor dicho, del director de juego), en cuyo caso el último responsable no será el propio personaje, sino el director de juego, que para eso lo designó. Este perfil de líder es especialmente interesante cuando el grupo integra personajes recién creados y otros con una vasta experiencia, ideales candidatos a convertirse en líderes.
  3. Por el poder de mi hacha: aprovechando un vacío de poder, o ante la falta de interés de un grupo que no funciona, surge la figura de una especie de Príncipe (al más puro estilo Maquiavelo), o persona que decide tomar el poder para arreglar las cosas. Usualmente lo hace de una forma violenta, como si se tratase del “macho/hembra alfa” del grupo, y no cederá esta posición hasta que otro líder que se alce por moción popular aparezca, o directamente algún otro miembro del grupo desafíe su forma de hacer las cosas. Esta es sin duda la forma más habitual de que surja un líder entre los personajes, aprovechando la ausencia de alguien que ostente el poder, aunque verdaderamente me parece la que aporta menos, a pesar de lo cual en ocasiones una intervención de este tipo puede, literalmente, salvar al grupo.
  4. Por accidente: la última categoría, a la que pertenecen los personajes que no desean el liderazgo pero que, ante la pasividad del grupo, lo reciben un poco “de rebote”, por ser el personaje que menos pasa de todo. La falta de determinación y seguridad en sí mismo es algo común en este personaje mientras sea el líder del grupo, y lo cierto es que como director de juego, aunque me parezca algo interesante, me inclino más por disolver este tipo de situaciones ya que, como su propio nombre indica, suelen acabar de forma bastante accidentada para el grupo.

Así las cosas, ¿por qué es interesante tener un líder en el grupo? La respuesta es sencilla: porque ayuda. Un buen líder de grupo conduce a sus compañeros a través de sus aventuras sin obligar a nadie a nada, y sin dejar que nadie se quede atrás. Como ilustraba en el ejemplo del líder democrático, suele ser un personaje que busca ante todo el éxito de la misión y la supervivencia del grupo como conjunto, y además supone una gran ayuda para el director de juego, ya que funciona como un motor que empuja a los demás jugadores y los anima. Es difícil establecer la línea que separa lo personal de lo ficticio cuando se habla del liderazgo, pero la realidad es que cuando un jugador con voluntad de que todo el mundo se lo pase bien y de facilitar las cosas al director de juego tiene un personaje que se alza como líder por moción popular, las partidas suelen terminar muy bien, y discurrir de una forma mucho más agradable para todos (jugadores y director de juego).

Hay quien dice que se nace líder, y que no se aprende a serlo. Particularmente, y sobre todo en lo que a rol se refiere, creo que eso no es así: un buen personaje de rol puede ser diseñado para ser un líder nato, y aunque el jugador se muestre reticente y le cueste lanzarse, lo cierto es que no deja de ser un papel más, como el que es muy hablador o quien se comporta como un cobarde traicionero. Son aspectos que, aún no estando dentro de la conducta del jugador, se pueden hacer brillar con luz propia en la representación siempre y cuando se tenga la firme determinación de conseguirlo. A ser líder en los juegos de rol se aprende, especialmente si el director de juego nos echa una mano facilitándonos la tarea; con todo, en ocasiones el grupo se encontrará en una encrucijada, en la que ni son capaces de escoger a un líder ni las cosas están fluyendo como debieran, a pesar de lo cual (y por alguna otra razón) el grupo se mantiene unido. ¿Qué hacer en esos casos? Me gustaría dejar unas notas al respecto:

  • Utiliza a un personaje no jugador: cuando consideres que los jugadores no son capaces de visualizar el concepto de auténtico líder, o del liderazgo que funcionaría mejor en tu partida, delega el poder en un personaje no jugador, que te sirva para enseñar a los jugadores qué es lo que quieres, y cuáles son las ventajas de tener un buen líder (o las desventajas de tener un mal líder, si quieres ir por ese lado y provocar que se enfrenten con tu personaje no jugador). Poco a poco ese líder debería ir apoyándose más en los jugadores que te parezcan mejores candidatos a líder, e incluso dejar que ellos tomen las decisiones de vez en cuando, a modo de práctica de su liderazgo. Finalmente, retira el personaje no jugador, y descubrirás que los jugadores serán capaces de gestionar mejor su liderazgo.
  • Refuerza al líder en potencia: si crees que un jugador sería un líder adecuado, o que un personaje debería estar al mando por sus características, haz que se note a través de recompensas por sus buenas intervenciones, de manera que muestres al grupo que las cosas funcionan bien son ese líder. Si haces esto de manera moderada y constante en el tiempo, el líder surgirá.
  • Decreta la necesidad de proclamar un líder: ideal para grupos con varios líderes en potencia, si manifiestas la necesidad de que los jugadores lleguen a un acuerdo en torno a la figura del líder, tendrás un resultado rápido. Hay que tener cuidado con este sistema, ya que un exceso de presión puede ser desastroso.

Por último, ¿cuáles son las competencias del líder? ¿Qué puedo esperar de él? La realidad es que esto es algo que, aunque todos tenemos en mente, cambia de una persona a otra. Así, si te paras a pensar en qué piensas tú que debería tener un líder, seguramente no será lo mismo si te pregunto sobre un líder de grupo de personajes de rol. Por ese motivo, creo que carece de sentido decir un montón de características, ya que lo único correcto y que vale es lo que en tu grupo aporta algo bueno. Resumidamente, sin embargo, creo que el líder debe ser un dinamizador de la acción, y siempre una mejora: cuando el líder sólo aparece como una figura de poder y de referencia, corre el riesgo de convertirse en algo accesorio y que, simple y llanamente, estorba. Aprender a descubrir qué esperamos como colectivo de un líder, y qué nos parece útil para una partida en particular, nos ayudará a obtener los mejores resultados.

Sobre Rolero

Desde el año 2010 comencé a desarrollar Rolero, un proyecto desde la comunidad para la comunidad. Digamos que soy otro aficionado más a jugar, crear, grabar y escribir rol :) Pues apoyar mi trabajo en http://www.patreon.com/rolero

15 comentarios

  • don_diablo
    Jun 20, 2013 @ 19:30 pm

    Muy buen articulo. En las mesas que he mastereado, el papel del lider es algo que nadie quiere tocar, generalmente alguien lo termina tomando, y lo termina haciendo en cada campaña de cada juego. Sobre todo por que ningun otro jugador toma (o mejor dicho, tomamos) ese cargo. Cuando, por parte de la historia, el master deja el cargo a otro jugador (“you are the chosen one”) este generalmente entra en panico y no sabe que hacer; lo cual, en situaciones de peligro o en combates muy tacticos pueden crear una catastrofe.

    • Jun 20, 2013 @ 23:53 pm

      “You are the chosen one”, eso me mató :DDD Desde luego, si un jugador no quiere ser el líder, no creo que se deba obligar a nadie a serlo! Y lo que me parece todavía menos positivo es que sea siempre el líder la misma persona: es algo que debe variar en función de los personajes, ¿no? Muchas gracias por el comentario, y un saludo!

  • Laner
    Jun 20, 2013 @ 22:39 pm

    Pues a mi personalmente no me gusta la figura del “Líder”

    Como máster no me gusta darle a uno de mis jugadores mas ¿poder, importancia? que a cualquier otro, y como jugador he tenido malas experiencias: un amigo creó un rol de piratas, en resumen, al grupo se les acuso de un delito de piratería, el grupo (nosotros) tuvimos que convertirnos en piratas para atrapar a los auténticos piratas culpables del delito (con piratas todo es mejor) asta aquí todo bien, historia entretenida y divertida, hasta que…. El máster nos pide que elijamos un capitán.

    ¡Guau! Junta como tú dices al “clásico jugador que quiere que las cosas se hagan a su manera porque sí”, al “yo no obedezco a nadie”, al “yo soy el más fuerte”, al “y yo el mas diplomático”, al “a mí me da igual pero…” y a unos pocos mas y ya la tienes montada, ¿Cómo termino? Con tirada de dado (y muchas quejas) ¿epilogo? Después de un tiempo “X” desovecede al capitán, este coge la ficha de “X” y la rompe por la mitad ¡oh capitán mi capitán! (se admiten apuestas sobre qué jugador se convirtió en capitán y cometió este acto). Fin del rol, ultima vez que fui a esa mesa.

    Como ya he dicho, antes de las anécdotas del abuelo, no suelo darle esa responsabilidad a ningún jugador, por eso, como mucho uso un NPC que de las misiones y que guie un poco, que solo este al inicio y al final de la misión, y a veces ni eso, y todo esto si es que esta.

    Por otro lado, en todas las partidas, tarde o temprano, uno de los jugadores termina teniendo más “voz” que el resto, y aunque no se convierte en un líder de manera oficial, si que trae todas las ventajas (con suerte) por eso opino que es mejor no liar la perdiz y que surja de manera natural.

    Un saludo

    • Jun 20, 2013 @ 23:58 pm

      Interesante reflexión la que compartes. Yo creo que el líder no debería ser una cuestión de ser más o menos importante, sino únicamente la representación de la voluntad del grupo en situaciones críticas. Es decir, cuando tenemos que tomar una decisión rápida en la que no podemos ponernos de acuerdo, él responde por todos, pero en ningún caso como si fuese una suerte de pequeño dictador! Y que conste que yo creo que, aunque efectivamente siempre aflora la figura del “líder” o “jugador destacado”, no me parece imprescindible que haya un líder en cada mesa, y en algunas seguro que se funciona mejor sin él.

      Saludos, y gracias por comentar!

  • Jun 22, 2013 @ 13:33 pm

    Acabo de terminar un curso sobre liderazgo de equipos, para mi trabajo, y es perfectamente aplicable a las partidas de rol. Ser líder o encontrar al líder adecuado es difícil pero vale la pena el esfuerzo.

    Un artículo interesante y acertadísimo.

    • Jun 22, 2013 @ 15:09 pm

      Me alegro de que lo veas así, y sobre todo de que alguien con un saber más científico lo encuentre interesante. Saludos y gracias por comentar!

  • Jun 22, 2013 @ 14:00 pm

    Interesante.
    Yo estoy más a favor del liderazgo de los expertos, es decir, que dependiendo de la situación sea uno diferente el que lleve la voz cantante. Esto se traduce en que, ya siendo por experiencia del jugador o habilidades del personaje (siempre con preferencia a esto último) los demás jugadores se subyugan a sus tácticas, es decir, cuando hay un combate que sean los “guerreros” los que llevan la estrategia, en viajes que sea el “explorador” el que sirve de guía, en sociedad que sea el “diplomático” quien hable por el grupo, en mi experiencia como jugador es algo que tendemos a hacer en mi grupo de rol, las partidas son positivas y de lo más democráticas que existen, no tenemos ningún problema en delegar en los demás cuando la situación nos superapersonalmente y los demás no tienen problema en seguir ciegamente la estrategia de uno cuando ha demostrado ser el más apto, aunque generalmente sea el “diplomático” el que acabe “oficialmente” como lider ya que es el que va a moderar interna y externamente al grupo, como digo, todos sabemos en que es bueno cada jugador, esperamos que de lo mejor de si y en consecuencia le apoyamos en todo momento (obviamente con las puntuales limitaciones que impone interpretar los intereses individuales y egoistas de cada personaje).
    No sé si ha resultado clara o no mi exposición, pero ahí queda.
    Un saludo.

    • Jun 22, 2013 @ 15:11 pm

      Me hago una idea, creo que lo que quieres decir es que según el momento, un tipo de personaje puede tomar el liderazgo, siendo el más adecuado para cada circunstancia el que más pueda aportar al grupo en ella. Me parece correcto y lógico, aunque apuntaría que hay momentos críticos en los que no se sabe muy bien quién debe tomar la iniciativa, y tal vez en esos casos sea interesante tener una figura que coordine. Saludos, y gracias por pasarte!

  • Jun 23, 2013 @ 20:08 pm

    Yo creo que los liderazgos, en una mesa de buenos interpretadores, se da en forma natural de acuerdo al personaje. Recuerdo un caso, por ejemplo, en que mi PJ era un joven aguerrido decidido a unificar los reinos de China bajo un solo imperio… sí, claro, quien iba a escuchar a un pendejo arrogante, violento e inexperto? Aun sabiendo que no sería (por ahora, hasta que madure) un buen lider, mi obligación de jugadora era interpretar sus ansias por mandar. Sin embargo, el lider natural terminó siendo el más pacífico de los personajes, un médico que era el único que valoraba el pueblo done estábamos, el que tenía más experiencia y mejor trato con la gente. Además de ser el que nos hacía sentar cabeza mientras nos curaba las heridas.
    En ese sentido, creo que a menos que sea a través de un PNJ, el master no debería fomentar a un lider en desmedro de los otros, porque crea rivalidad y conflicto. Me ha pasado que en otra partida estamos todos trabajando para un gobernante designado por el master por su propia utilidad y a quien en realidad nadie ve como lider (ni siquiera él mismo).

    • Jun 23, 2013 @ 21:34 pm

      Me parece muy interesante lo que dices, especialmente la idea de “el líder del director de juego vs el líder que quieren los jugadores”. Opino que jamás debería imponerse un líder a los jugadores, y mucho menos si ellos han optado por otro, y en el artículo más bien busco sugerir integrar sin “violencia” esa figura desde un PNJ o potenciando un poco a un jugador, para ver si se anima. Desde luego sin forzar las cosas! Un saludo, y gracias por tu valiosa aportación 😉

  • Zattel
    Jul 20, 2013 @ 21:28 pm

    Otro muy buen texto 🙂 Realmente el liderazgo es un tema muy importante. En especial cuando tienes en un mismo grupo personajes con un ego fuerte y ninguno quiere demostrarse menos que otro. Y, efectivamente, se aprecia claramente aquellos sin interés de imponerse y simplemente apoyan. En lo personal soy partidario del líder por moción popular 😛 Todo resulta mucho mejor y nunca tengo problema en reconocer a otros por sus cualidades. Creo que es lo ideal. En fin. Felicitaciones nuevamente. Saludos 8)

    • Jul 21, 2013 @ 19:38 pm

      Muchas gracias por comentar y pasarte, desde luego estoy de acuerdo contigo, democracia siempre mejor que líder por casualidad o aprovechando una oportunidad. Saludos!

  • May 21, 2015 @ 10:47 am

    Un articulo muy bien redactado, me gusta mucho esta pagina web, Sigue escribiendo!.

Déjanos un comentario

Debes haber entrado a tu cuenta para comentar.

Buscar artículos

Artículos de Rol más Leídos

Google+

Destacado del Blog Personal