Juegos de rol sin director de juego, ¿viables? - Rolero

Abr
17

Juegos de rol sin director de juego, ¿viables?

FiascoArtículo bajo el mecenazgo de Alex

Estos días he estado dándole vueltas a algunos juegos que, si bien no he tenido el placer de probar, me parece que aportan algo muy interesante a los juegos de rol: la posibilidad de jugar sin un director de juego de por medio. Las preguntas de quien solicitó este artículo eran, básicamente, si son realmente viables, si se les puede llamar juegos de rol como tal y qué desafíos implican para los participantes, cuestiones que abordaré en las siguientes líneas.

Para empezar, hablemos de si estos juegos son verdaderamente viables o no. Entiendo que si hay material publicado es porque sí, en efecto funcionan, pero obviamente hay más tela que cortar: ¿puedo esperar que el resultado no sea un caos si no hay que dirija la sesión? ¿Cómo vamos a saber a dónde ir, o qué hacer, si nadie coordina la trama? Al jugador de rol tradicional le asaltan temores y sudores fríos al pensar en lo peligroso que es que nadie ponga límites a las actuaciones de sus compañeros de mesa habituales. Sin embargo, podemos tranquilizarnos sabiendo que si bien no integran un director, estos juegos sí cuentan con una mecánica que funciona por sí misma, por supuesto apoyándose en los jugadores: el sistema suele ser pensado para que todos tomen un poco la posición del narrador, aunque no debemos considerar que “todos somos directores de juego”, sino que más bien algunas de las responsabilidades del director de juego recaerán sobre los jugadores. Así, por lo que yo he entendido, en juegos como Fiasco se plantea algo parecido a una mezcla entre juego de rol y juego de mesa: hay turnos en los que te toca actuar, hay reglas que funcionan más allá de la voluntad de los jugadores y que no son nada relacionado con representar y, en general, no tiene nada que ver con la forma de jugar descriptiva, en la que un director de juego te va guiando. Más bien se producen situaciones, en las que de una forma ordenada por el propio sistema de juego los jugadores actúan, moderando los resultados de las mismas y conduciendo el curso de los acontecimientos. Como mínimo parece divertido probarlo, y estoy bastante seguro de que esos sistemas funcionan la mar de bien, aunque hay que tener en cuenta que se alejan muy probablemente del terreno conocido para muchos roleros; no es que no tengamos que esperar vivir una partida de rol, pero sí podemos considerar que lo que vamos a jugar será algo diferente a lo de siempre.

En mi opinión, estos juegos sí merecen ser llamados juego de rol, aunque como digo colindan peligrosamente con los juegos de mesa. Para mí es una cuestión capital que lleven esta etiqueta, porque mientras que en un juego de mesa como el Colonos de Catán (por citar un ejemplo que me gusta) no espero tener que meterme en la piel de ningún personaje, en los juegos de rol sin director sí nos vamos a encontrar en la tesitura de representar un papel. Por lo tanto, y a falta de una etiqueta más específica, yo creo que hay que decir de ellos que son una suerte de híbrido, ya que toman algunas mecánicas que podemos encontrar en juegos de mesa, y aderezan el resultado con una buena dosis de rol. Tal vez los jugadores más ortodoxos prefieran no llamar a esto juego de rol, a mí la verdad es que las etiquetas nunca me han gustado demasiado, pero creo que se encuentran un poco en el término medio.

Lo más interesante para mí es reflexionar sobre los desafíos que implican para un jugador de rol no iniciado en este tipo de sistemas. Creo que estos juegos nacen precisamente con vocación de innovar y hacer algo que saque a los roleros de los viejos sistemas llevados por un director de juego, y que dan como resultado otros juegos muy endogámicos (es decir, sistemas viejos dan lugar a “nuevos sistemas”, siempre basados en los viejos). Es como que los juegos de rol sin director hicieran borrón y cuenta nueva, y tratasen de revolucionar el enfoque con algo totalmente diferente, pero todavía conectado a la esencia de los juegos de rol. Partiendo de esa base, creo que es obvio que el primer desafío que entrañan es el hecho de querer probar algo nuevo, de salir de tu zona de confort y atreverte con algo que no se parezca en nada a los juegos de rol que has utilizado anteriormente.

Además de esto, creo que este tipo de sistemas suponen una dificultad añadida para los jugadores, ya que mantener una mesa equilibrada no siempre será fácil después de haber jugado toda la vida a otro tipo de juegos. Al igual que sucede en los grupos de trabajo o en la oficina de cualquiera, siempre hay algún compañero advenedizo que tiene ínfulas de jefe sin serlo (refirámonos a esto como “jefecillo”), y creo que salvo que el sistema sea increíblemente dominante y mantenga bajo su poder a los jugadores, muy probablemente nos encontraremos con que la figura del “jefecillo” aparecerá en la mesa. Se me ocurre que yo, que soy un jugador de rol muy pero que muy absorbente (lo confieso), no sería capaz de resistir la tentación de participar al máximo en un juego, porque “me saldría” esa actitud de director de juego. Ante la ausencia del líder, alguien tiende a hacerse con el poder, y esto es uno de los grandes desafíos que creo que van de la mano con este tipo de juegos.

Como contrapartida, nos encontramos con aspectos en los que estos juegos parecen ganar mucha potencia: la diversión y el dinamismo. Normalmente requieren mucha menos preparación, ya que nadie tiene que pasar el trabajo del director de juego de preparar una sesión en condiciones, y en general los entornos y escenas o se crean in situ, o viene predefinidos y se trabaja sobre algo ya dado por el propio sistema. Conforme un rolero va ganando en años, se encuentra con menos tiempo para dedicar a la afición (menos yo, que soy raro), por lo que estos juegos pueden ir como anillo al dedo a esos grupos de amigos aficionados a los juegos de rol pero que no cuentan con tanto tiempo como en el pasado para dedicarle al asunto; su herencia de los juegos de mesa produce partidas más dinámicas, muy divertidas y en las que la creatividad juega un papel determinante. Calculo que otro de los desafíos puede ser precisamente la necesidad de que todos los participantes sean capaces de dar un buen nivel a la dinámica del juego, aportando ideas diferentes y volcándose con el resultado de la partida, algo que quizás en los juegos de rol con director de juego es menos necesario, ya que quien tira del carro suele ser precisamente éste.

En definitiva, creo que este tipo de juegos tienen sus ventajas y desventajas, pero me parece que son una opción interesante para grupos que quieran salirse de su tónica habitual y busquen algo rápido y resultón. Con todo, no creo que en el apartado de rol puramente dicho ofrezcan tantas posibilidades como los que se basan en sistemas guiados por un director de juego, pero pueden ser un ejercicio interesante para directores y jugadores de rol, algo que siempre me pareció interesante. Y como para muestra un botón, os dejo un ejemplo de partida de Fiasco que jugué (muy divertida!):

Sobre Rolero

Desde el año 2010 comencé a desarrollar Rolero, un proyecto desde la comunidad para la comunidad. Digamos que soy otro aficionado más a jugar, crear, grabar y escribir rol :) Pues apoyar mi trabajo en http://www.patreon.com/rolero

3 comentarios

  • waser
    Abr 18, 2013 @ 21:06 pm

    muchas veces que narro, tengo el sentimiento de querer jugar yo también con mis jugadores. claro uno no puede ser jugador y director del juego al mismo tiempo.

    creo que el punto positivo de este tipo de juegos de rol es que todos podemos jugar y crear la historia, otorgándole muchas de las cualidades del narrador a los jugadores.

    claro nunca he jugado este tipo de rol y no se si se pueda realizar narraciones largas con el sistema. pero me parece un buen concepto.

    • Abr 18, 2013 @ 21:32 pm

      Coincido contigo, creo que puede ser muy interesante eso que dices, y de hecho no me lo había planteado a la hora de escribir el artículo. Lo cierto es que como director de juego a veces me gustaría poder participar de las historias de una forma más directa, tipo jugador, y estos juegos acercan ambas posibilidades un poco (aunque no tengan narrador, sino en el sentido de que todos son jugadores).

      Un saludo, y muchas gracias por tu comentario!

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